lunes, 13 de mayo de 2013

Capitulo 4 - Doctrina, Cuba y Fidel


capitulo 4
Doctrina, Cuba y Fidel...: ............... 65.
Filosofía y Doctrina: ...................... 67.
Religión y Filosofía: ....................... 72.
Filosofía, Masa y Pueblo: ............... 76. 


Doctrina Cuba y Fidel... 
Hace diez años cayó el muro de Berlín y Fidel sigue más vigente que nunca enarbolando sus viejas banderas revolucionarias. En todo este tiempo que Castro ha estado en el gobierno, ha educado muy bien al cubano, que mayoritariamente está orgulloso de Fidel y del Ché y de "su Cuba". 
Un partido de voley entre EE.UU. y Cuba es algo más, es un hecho digno de mirar y analizar por su trascendencia política y filosófica. 
Los Griegos generaron las olimpíadas no solamente como ofrenda para los dioses sino también como un sistema social y político para evitar las guerras y los enfrentamientos entre Estados, estrategia sabia como todo lo que hacían los griegos. Hoy convirtieron esas viejas olimpíadas en un juego de falsa fraternidad. ¡No!, convirtámoslas en una competencia dura inserta en una realidad mundial más dura y más cruda aún. Obviamente esto no va a evitar cosas mucho más drásticas y cosas mucho más crueles. Atendamos cuando, por ejemplo, los famosos Macaya y Araujo se preguntan, pantalla de T.V. mediante, ¿por qué cantamos el Himno en los partidos de fútbol? y se enredan en un sin fin de explicaciones intrascendentes. Nosotros decimos: ¿por qué no?, ¿cuál es la ofensa de que entonemos nuestro Himno previo a un partido internacional, y que el otro equipo entone su propio Himno?, ¿en qué radica el problema?, es más, ¿por qué no se entona el Himno?. Hay un plan para desnacionalizar los países, convertirlos en meros territorios, y ya sin símbolos y sin causas que defender como pueblos quedar a merced de los poderosos. 
En el último enfrentamiento deportivo Argentina-Inglaterra, en Inglaterra los ingleses se equivocaron, no interpretaron el Himno Nacional Argentino, ejecutaron la marcha de la Fuerza Aérea. Por supuesto que de esto no dijeron absolutamente nada. Pero ¿qué hubiera pasado si hubiese ocurrido lo contrario y el partido se disputaba en Argentina?. Seríamos tratados por la prensa pirata como infrahumanos. En cambio para ellos se trató simplemente de un error. Y si tenemos en cuenta que nunca se equivocan, entonces ¿por qué criticar?. Nosotros estamos de acuerdo con Peteco Carabajal cuando dice que: "los Argentinos somos los indios de ahora" ¿cuál es el drama?. Somos esto y no queremos ser otra cosa. Pero con periodistas como los que tenemos, asalariados de las grandes corporaciones no resultan extraños los ataques que aún en la liviandad de lo deportivo recibimos contra nosotros mismos. 
No es nuestra intención atacar esta noble profesión, pero no creemos en un periodismo sacrosanto que todo lo ataca, especialmente a los políticos Peronistas, denunciando a algunos y encubriendo a otros. Este periodismo cómplice de las dictaduras, empleados de los intereses antinacionales no puede teñirse de moralina y diariamente atacar con mentiras las acciones de quienes pretenden contribuir, equivocados o no, a la superación de las dificultades que como país hoy padecemos. La corrupción azota también a la actividad periodística y es el periodista el que tiene el deber inalienable de enfrentarla y vencerla, así como los políticos deben atacar y vencer los hechos y personas que corrompen la digna actividad política.


Filosofía y Doctrina 
Hay una sola filosofía. El hombre tiene la capacidad infinita de interpretar todo lo que esta a su alrededor. Si tomamos la filosofía como sinónimo de conducta, serían infinitas, acorde a la cantidad de hombres. Nosotros interpretamos que es una sola y que es tan amplia que todos somos parte de ella. Ninguno de nosotros podemos contener en nosotros mismos la verdad total y absoluta, pues somos parte y solamente parte de un todo que nos contiene. Somos a la verdad como un vaso de agua al océano. Viene a colación la ley de semejanza y de igualdad. Las cosas son semejantes. No existe nada igual, un cabello con otro cabello, una hoja de un mismo árbol, con otra hoja, etc. Esto se aplica a los hombres. Por eso no perturba al peronista decir que somos parte de una totalidad superior como es la categoría de pueblo. Esta afirmación, filosóficamente, no disminuye nuestra individualidad, al contrario la potencia porque nos hace responsables y actores de nuestro propio destino, de la búsqueda de ese algo más. 
La filosofía o el ser filosófico no se pierde en la actividad cotidiana. 
Daría la impresión, que se diluye, pero está ahí, en el campo de batalla. Si se pudiese mantener su llama prendida en todos los momentos es que realmente estamos en su búsqueda. Nos decimos a nosotros mismos: "si estoy en una mansión o en una casa prácticamente cómoda, con un sueldo asegurado o viviendo de rentas y el estomago lleno y con determinadas comodidades ¿estoy haciendo filosofía o estoy rellenando mi tiempo?". Creemos que vivimos el hecho filosófico cuando esta pregunta nos ahoga el alma, cuando la angustia de saber de dónde venimos y hacia dónde vamos se convierte en un hecho real y presiona nuestro ser. Lo que pasa es que esto a veces aparenta, y solamente aparenta, estar divorciado de la realidad de llevar el pan todos los días a la mesa. Es muy difícil que ciertas preguntas se hagan en voz alta, esto no implica que no esté la pregunta en algún rincón de la mente, en algún rincón del alma, pero es muy difícil preguntarse de dónde vengo y hacia dónde voy, si no puedo alimentar mi propia familia. Eso no quiere decir que no esté presente la filosofía y la espiritualidad que se manifiestan como tales en los hechos más aparentemente insignificantes. Entre el obrero que comparte su alimento y que no tiene mucho tiempo, o aquel cuya profesión es la de explicar las conductas humanas, entre los dos nos quedamos con las vivencias, porque la vivencia es imborrable y un argumento es rebatible. Pero una experiencia de vida únicamente es rebatible con otra experiencia de vida perfeccionada. Entonces nos quedamos con esta idea. No podemos divorciar la filosofía de la conducta. Aquel que cree que está divorciada la filosofía de la conducta no transitó el camino de la filosofía. En occidente o en muchas partes de occidente se creyó que filosofía era el desmenuzar ideas y el hacer una serie de pericias intelectuales. Esto es parte de la filosofía que en otras sociedades es interpretada no sólo como una actividad intelectual, sino también, como una disciplina integral, como sucede con el Budismo que contempla no solamente la meditación sino también la práctica de las artes marciales. Queremos rescatar aquí la filosofía, no como una abstracción del intelecto, sino como un hecho concreto y cotidiano como es el obrero compartiendo su escaso mendrugo con sus compañeros. 
La filosofía está por sobre y conteniéndolo todo. Lo doctrinario está contenido en el contexto de lo filosófico pero acorde a la realidad. La filosofía tiene que ver con la capacidad de vivir y comprender la naturaleza de la vida, la experiencia y la comprensión de ello es lo que determina el hecho filosófico. 
Uno de los hombres con el que más aprendimos filosofía, fue un linyera polaco llamado Dimitri. Había venido de la segunda guerra mundial, y le costaba mucho hablar el castellano. Lo conocimos en un taller donde nosotros fuimos aspirantes a mecánicos, galardón al que nunca llegamos. El patrón lo cobijaba en el taller con un sentido de humanidad muy grande, Dimitri se hacía entender muy poco por su dificultad para hablar el idioma. No sabía leer ni escribir, pero él no buscaba la conversación, él no iba a hacer un ejercicio de jactancia de lo que había vivido, hasta creo que le molestaba, porque su afán no era el de enseñar. Sus expresiones estaban plagadas de imperfecciones semánticas, estaban plagadas de frases entrecortadas y de oraciones aparentemente mal dichas, pero se percibía en él, el sentido pleno de la vida, lo relativo del mundo y lo relativo de una vida terrena con tanta nitidez que no eran necesarias tantas palabras para entenderlo. Él sabía, y nosotros sabíamos que él sabía. Cierta vez, cometimos la torpeza de preguntarle por qué había llegado a ese estado, él preguntó, ¿qué estado?, refiriéndose sin duda a que él no estaba en ningún estado de inferioridad, era mas libre que otros y en la incomprensión de la sociedad se alimentaba su grandeza de espíritu. No se sentía menos, siendo aparentemente menos. Nos enseñó muchas cosas. Entre ellas que la verdad no luce ni desluce, simplemente es. 
Observamos que hoy existe un mal uso de la filosofía que la aleja de lo cotidiano. Es tal vez, por la falta de una educación concreta al respecto. Estamos mirando demasiado a la tierra. No somos conscientes que tenemos vida útil, que tenemos vida promedio de sesenta años y que el tiempo cósmico es un pestañeo. Sino, miremos el chico que tiene veinte años, veinticinco años, el joven mira para atrás y parece ayer que tenía pantalones cortos, o que estaba jugando en la infancia. El tiempo nos carga de sabidurías y de experiencias, pero a la vez tiene el dramatismo de lo fugaz. Las aparentes injusticias son peldaños que nos acercan a la sabiduría. Nosotros quisiéramos llegar a una Navidad, y estar con nuestros padres, con nuestros abuelos, con nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, pero eso nunca va a ser, es terrible, eso nunca sucederá. Hay cosas en la vida que están castigadas con la palabra nunca y uno las añora. Cuántas veces deseamos volver al pasado para reencontrarnos con seres queridos y tenerlos presentes junto a nosotros. 
La realidad no permite este regreso por lo que nos quedan dos opciones: resentirnos o preguntarnos por qué pasa esto. Es muy duro porque uno sabe que determinadas aptitudes de nuestros hijos tal vez no las veremos. Es duro, pero nos obliga a madurar espi ritualmente y madurar la resignación, comprender lo complejo de la vida, y preguntarnos ¿qué salida tenemos?, y volver a hacernos la pregunta del millón: ¿de dónde vinimos y hacia dónde vamos?. No creemos en explicaciones conformistas, sino en respuestas científicas sin estar divorciadas de la fe, que es la trascendencia del alma. Nos resistimos a creer que la perfección a la que pueda llegar cualquier hombre se extinga porque no respire, o porque un músculo como el corazón no bombeé más. Llega un momento en que no interesa si es así, o no. Nosotros creemos fervientemente que es así, al punto que la afirmación de lo contrario no vulnera la verdad de este pensamiento. La muerte es el estímulo más grande que tiene el hombre como para preguntarse sobre su propia existencia. Tal vez sea el cable a tierra de la soberbia, porque llega inevitablemente sea cuál fuere la condición de cada uno. Pero la vida es un hecho absoluto, contempla y trasciende el dolor de la muerte y nos pone cara a cara con lo que es. Existe un divorcio entre la filosofía y lo material ¿entonces?. La vida en su expresión material está contenida dentro de lo filosófico. 
Si alguien quiere ser un aprendiz de filósofo tiene que saber que fuera de la vida no hay nada, como dijimos: el crimen, la traición, lo aberrante conviven con la nobleza, la solidaridad y la sabiduría, están dentro de la vida y tenemos que aprender a leerlo, no hay una fórmula. Lo material no está divorciado de lo espiritual. Tiene la connotación que nosotros le damos. Las riquezas pueden acumularse para satisfacer egoísmos espurios, o pueden servir a otros en su necesidad, si la utilizamos como un gesto de amor y desinterés por nuestros semejantes. De la filosofía nada está divorciado, excepto la necedad del hombre, no querer aprenderla o no saber interpretarla porque la filosofía todo lo abarca, todo lo contiene. La filosofía indica esencialmente nuestra posibilidad de ser, que conlleva un hacer y que no tiene nada que ver con los inocuos y recalcitrantes cuestionarios de los que "filosofan" pero nada hacen, ni son. 
Habíamos dicho que la filosofía al igual que la política todo lo abarca, que aun siendo un juego de interés entre los hombres no puede 
estar ajena a la vida. El político cabal debe tener un pensamiento filosófico real, y esencialmente debe tener una vocación de servicio. Acumular poder solo para beneficio propio es una deformación de la actividad política. Pero ese divorcio, ese peligro de deformación perturba a todas las actividades humanas, como la del médico, la del abogado, el periodista, etc. Pero el hombre está para evolucionar y la filosofía y la política son instrumentos donde trascurre parte del camino de la vida y a lo que filosóficamente llamamos evolución.


Religión y Filosofía 
Religión y filosofía van también de la mano. No son categorías enfrentadas, si la religión es lo que debe ser. Tenemos un pensamiento particular sobre esto: la filosofía contiene a la religión. En algunos momentos se podría hasta llegar a confundir. Todas las grandes religiones tienen denominadores comunes, vamos a enumerarlos: la omnipotencia, la omnisciencia y la omnipresencia, son los tres atributos divinos. Es decir es Dios en tanto todo lo puede, todo lo sabe y está presente en todas partes al mismo tiempo. Por la Omnisciencia, y la Omnipresencia se da por extensión la Omnipotencia. Todos las religiones hablan de un ser único, y todas tienen similares reglas morales. Aquellos que dieron comienzo a grandes movimientos religiosos fueron verdaderos místicos, verdaderos filósofos y santos. Pero la humanidad fue tergiversando, excusa mediante, fue desobedeciendo esos principios fundacionales, y así encontramos que hoy la filosofía es un instrumento de justificación más que de realización. 

"La religión es el opio de los pueblos", proclaman algunos. Nosotros rechazamos de plano esta afirmación. Algunas tendencias políticas, incluso de nuestro país, han reivindicado ese principio. Esta afirmación es rechazada de plano por la doctrina Justicialista que profesa justamente lo contrario, no puede ser opio, ni tampoco adormecer la conciencia del pueblo el creer en la existencia de un Ser superior ni en la trascendencia de la vida. Opio es la influencia de la moda en la conducta de la gente, es el flagelo de la droga, la ligereza de la vida moderna, el no pensar. Pero nunca la fe, la ética, la búsqueda de la trascendencia pueden ser elementos que oscurezcan la conciencia de los pueblos. La religión como opio de los pueblos es un barbarismo sociológico festejado por portadores de doctrinas insertas solamente el las páginas de los libros. 
El ateísmo es diferente. Muchas veces encontramos a ateos que nos enseñaron un poquito más de Dios que aquellos que se jactaban de un diálogo muy íntimo con la divinidad. 
Está mal confundir religión con una escuela de pensamiento.

Dios no es una persona, pero al ser omnipotente, omnisciente y omnipresente puede, obvio, manifestarse como una persona. Pero su entidad es espiritual. Para un chino tendría ojos rasgados, para un negro piel negra, etc., etc.. Entonces estaríamos ante muchos problemas, incluso la sexualidad. Por eso se afirma que Dios está más allá de la sexualidad, la trasciende, como trasciende lo corpóreo. Pero para poder identificarlo en nuestra mente finita se manifiesta como Dios padre, Dios hijo, etc., etc., es una necesidad humana personificarlo, sentirlo real, poderoso y cercano a nosotros. Como los antiguos aborígenes de América que adoraban la Pacha Mama, tan plena de divinidad, como el Jesús del Cristianismo, como el Buda de los Orientales y el Mahoma de los Musulmanes. Creemos que hay un aire de familia en todas las religiones. "El cielo" no es privativo de una sola religión, el cielo no es un lugar o un estado de ánimo, porque estaríamos eternamente supeditados a la materia y no la trascenderíamos nunca, el cielo es un estado espiritual. Lo religioso puede vivirse sincera o hipócritamente, como el ateo que puede serlo por frustración o por convicción. Los cuatro casos van a llegar al mismo lugar, que es la comprensión. La comprensión o el contacto con la verdad trasciende lo corpóreo y va directamente al espíritu como las obras de Beethoven, compuestas a pesar de su sordera, o la pintura de Van Gogh, plenas de una genialidad incomprensible desde el punto de vista de la razón. 
Cuando uno esboza un pensamiento o realiza cualquier acción, queda para siempre en ese lugar, lo descubramos o no. 
Miremos el problema de la luz. La luz viaja por el espacio. Se comprobó, o se comenzó a comprobar, que es factible que determinadas imágenes estén lanzadas al espacio por el juego de luces y sombras y que si pudiéramos viajar a un punto determinado del espacio sideral cual una reproducción cinematográfica podríamos llegar a ver cosas que han pasado en la tierra. Pero no deja de ser una relatividad sujeta al tiempo y al espacio y a la posibilidad que el hombre tiene de observar estos fenómenos. Sólo quiero destacar la trascendencia de nuestras acciones que se cargarán con más fuerza si son más nobles. Los orientales tienen un sistema de pensa xilia y la complementa. Otra escuela de pensamiento destacable pero en general defectuosamente interpretada es el yoga. El yoga, que en la voz sánscrito quiere decir "unión espiritual", se define como una ciencia para desarrollar las cualidades latentes que el individuo tiene en su ser, en busca de la unión del ser individual con el ser universal. Esta unión de lo individual y universal, esta comunión entre lo humano y lo divino se realiza a través de el yoga. Que contiene una filosofía y una ciencia. Resumiendo el yoga es un método científico de realización espiritual, "el verdadero conocimiento" que es la plenitud de la conciencia. Hay una cultura instalada erróneamente que discrimina y opone la filosofía oriental de la occidental. Esta "ligereza intelectual" propio de la ciencia occidental subestima siglos y siglos de reflexión y certezas acerca de la naturaleza del ser como lo ha demostrado la milenaria filosofía oriental. 
Pero no queremos confrontar dos culturas por un lado, cuando estamos afirmando por otro que hay una sola filosofía. Simplemente queremos rescatar la importancia del pensamiento oriental en el desarrollo espiritual de la humanidad. 
Todas las filosofías como las religiones contienen distintos aspectos de una misma verdad. Por ejemplo el Musulmanismo, como lo dice el Coran, acepta a Jesús como un profeta. Toda las religiones, implícita o explícitamente contienen las mismas pautas o signos que igualan al hombre en su búsqueda de trascendencia. Cada religión pone el acento en un punto que lo diferencia de otro: el Catolicismo en el amor al prójimo, el Musulmanismo en su condena a la diferenciación por el color de piel (el primer discípulo de Mahoma fue negro), el Budismo, en la comunión con el creador Samahdi: Estado de súper conciencia que deviene de la comunicación del hombre con el espíritu creador. Pero todas y cada una son senderos de un mismo camino. 
Los occidentales tenemos la tendencia a lo retórico de la filosofía, a su aspecto intelectual y no a su práctica y ejercicio. La conducta (las acciones que producimos en nuestra vida) están alejadas de los princi pios filosóficos que intelectualmente pregonamos. Esta contradicción entre la filosofía y la conducta, entre la religión y el estilo de vida se ha ahondado más profundamente en estos días. Poco se condena a las relaciones extra matrimoniales siendo la nuestra una sociedad católica y apostólica y siendo también el matrimonio un sacramento de nuestra religión. Esta es una muestra del divorcio que hay en nuestra cultura occidental ente la religión y la ética. Pero no debemos callar, debemos expresar nuestros pensamientos enérgicamente porque el miedo es la puerta del fracaso. Debemos, como los orientales, incorporar la religión a nuestra vida social, a nuestras pautas de conducta. En síntesis: no podemos pensar en una sociedad mejor desde el pensamiento débil desprovisto de fe, sino que, al contrario, es necesario ejercer desde la más importante hasta la más insignificante acción, la ética que conlleva la religión que enseñamos a nuestros hijos y que decimos abrazar. 
Filosofía, Masa y Pueblo 
La filosofía, como nos enseñaron en la escuela, es la madre de todas las ciencias, el por qué y el para qué de las cosas. El tema del por qué, qué es el por qué, la idea motivadora, la idea inicial, es sin duda la idea rectora del por qué, del por qué hacemos, hacia dónde nos dirigimos. La filosofía es muy simple, pero a la vez compleja. Es la búsqueda de ese destino que el hombre tiene de trascendencia. Es el por qué y el para qué nos movemos. Podemos tenerla en forma consciente o inconsciente. Pero es la búsqueda de esa esencia, es la búsqueda de esa motivación interior lo que al hombre lo hace trascender. 
El hombre siempre mezcla lo divino con lo material. En una reunión con algunos seminaristas, había uno de ellos que criticaba mucho al pecado y a los supuestos pecadores, "sus semejantes". Un superior le dice:- "en tú interior está en estado latente lo peor del hombre de todos los tiempos, el máximo pecador. Así mismo vos tenés adentro también la gloria más grande y posible para un hombre en toda la historia de la humanidad. Los dos extremos de la conducta humana, la gloria y la miseria, el desinterés más noble y perfecto hasta la acción mas vergonzosa y aberrante están dentro de cada uno de nosotros". Esa idea filosófica creemos que es real y nos llama a la reflexión, a no diferenciarnos tanto de los demás. El problema de empezar a hilar cosas de filosofía es que la búsqueda del por qué, el por qué existo, el cómo existo, dónde voy, de dónde vengo, puedan traducirse en conductas que contemplen también las otras vertientes que tiene esta ciencia. Suena muy aparatosa la frase en relación a la realidad que hoy vivimos. Desde todo punto de vista, la realidad social, la realidad económica, la realidad cultural, no sabemos cómo lo viviría la persona común si se interrogara, cuál es su quehacer filosófico. Sin duda lo tiene. Acá se plantea una gran diferencia entre lo que un individuo cree ser conciente, lo que hace o creé realizar y entre la acción misma. Hay cosas que se proclaman y no se viven y hay otras que tal vez son muy importante vivirlas y no proclamarlas. La persona del interior tiene una filosofía de vida como comúnmente se dice, tiene sus pautas que lo hacen reportarse a conductas, a educación, a parámetros culturales muy nítidos. Ahora llegamos al absurdo de que sea Greenpace quien nos tenga que enseñar que es la comunión con la naturaleza. 

En el año 1952 los norteamericanos invaden Japón, cuandoJapón aún vivía aferrado al código del Samurai. Cuando Japón es invadida por tropas enemigas el noble Samurai enfunda su catana, su arma de guerrero y dice: "vamos a tener que adaptarnos a los nuevos tiempos, a las nuevas armas como son las armas de fuego". Después vino Pearl Harbour. ¿Qué estuvo primero?, no sabemos. Tal vez haya alguna asociación más romántica a la que tuvo el Samurai. Pero no creo que sea la adoración al oro y al billete de banco que tienen los norteamericanos. Pienso que uno se identifica con sociedades y con conductas. La persona común vive como puede vivir, con sus realidades, con sus hechos cotidianos, pero nadie puede impedirle que sueñe. No tomemos la grandeza de un hombre por sus emprendimientos materiales, sino por sus sueños, e ideales. 
El hombre no es masa porque viaje abarrotado en trenes o colectivos, todo lo contrario. Son los sueños, la lucha, los objetivos trascendentes los que le dan al hombre Ser y dignidad. Tenemos la obligación de pensar en el otro como pensamos de nosotros mismos. Doctrinariamente el peronismo sustituye la palabra masa por pueblo, ningún justicialista desconoce esa diferencia. Es muy difícil dar rigor filosófico o rigor etimológico a las palabras que utilizamos en la vida cotidiana. Desde un balcón o de una trinchera a modo de arenga podemos decir: "¡Destruyamos la oligarquía!". Sabemos que no podremos destruirla. Pero es un sentimiento, es una idea, como la de reivindicar al pueblo por sobre las minorías selectas. ¿Cómo vamos a destruir una idea?, ¿cómo vamos a destruir una actitud romántica como es la de atacar el egoísmo y abrazar una conducta in-egoísta?. Cuando hablamos de masa los

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