La Globalización: ........................... 81.
Superación
y Voluntad: .................. 86. La Globalización
Cuando se esbozó el proceso de globalización aparentemente era para beneficiar a los pueblos de los países que se suscribieran en esta suerte de convenio. El general Perón hablaba de regionalismo y decía que el proceso de la evolución de los pueblos y de las naciones comenzaba con la regionalización y seguía con el continentalismo para luego desembocar en el universalismo.
Como vemos es una idea política y filosófica muy completa. A priori la globalización parecería ser que estaría enmarcada en este proceso. Pero como tantas otras cosas en la práctica da la impresión que no ha sido otra cosa que el ejercicio de la injusticia de los poderosos hacía los débiles. Concretamente nos estamos refiriendo a la Argentina, ¿en qué nos hemos beneficiado?, ¿en la migración masiva de industrias y profesionales que continúan desmantelando la estructura social de nuestra población?; entonces estamos administrando y profundizando la pobreza y la miseria, ¿para esto es la globalización?. Indudablemente no es la idea rectora. Nadie puede estar de acuerdo con esta idea.
Nosotros tenemos que suscribirnos a toda suerte de convenios nacionales e internacionales que nos convenga como nación, como comunidad. No debemos formar parte de toda asociación que no nos convenga por más que lo impongan de algún modo los poderosos. Consideramos que la globalización fue una idea torpe, primaria, de aquello del universalismo. Dentro de ese contexto lo podemos aceptar, como un ensayo que tuvo la humanidad como tantos otros ejercicios de acercamientos a las verdades. La globalización es una manifestación primaria de universalismo, solamente en ese contexto reiteramos lo podemos aceptar. Creemos que tiene que ser mejorado por un convenio que sea útil a nuestro pueblo porque la globalización está enmarcada en una pauta totalmente económica.
Una característica generalizada de esta globalización son por ejemplo, los salarios ínfimos, paupérrimos que "permite" la radicación de las grandes industrias internacionales. Así los pueblos que lograron convenios de trabajo más dignos se ven perjudicados.
Los países poderosos son los que van a distribuir la materia prima existente y por supuesto le van a dar apoyo tecnológico a los pueblos pobres que están pasando por estados de pobreza extrema, y que aceptan sin ninguna restricción las condiciones de los países patrones. ¿Qué hay con el resto de los pueblos que alcanzaron determinados niveles tecnológicos e industriales?, que por su nivel de salarios, por su nivel de conciencia social, de conciencia sindical se van a ver perjudicados. La globalización en este sentido va a igualar hacia abajo. Un ejemplo de este fenómeno son los productos asiáticos que no permiten competir de ninguna manera a la industria nacional. Eliminaron la industria textil en Argentina, perjudicaron la industria automotriz, perjudicaron también al agro.
¿En qué nos está beneficiando la globalización?. La globalización pareciera ser un moderno y actualizado ejercicio de dominio mucho más profundo de nosotros.
El planteo de la globalización es comercial. Las ideas planteadas por Bolívar, San Martín, Rosas y Perón fueron ideas políticas y filosóficas. Cuando esbozamos la definición de Nación solemos decir: "que la nación es el conjunto de individuos que tienen un mismo origen, tienen una misma lengua, que tienen una misma raíz histórica, que abrevaron en un mismo pasado y que también están comprometidos en un presente y más aún, se proyectan con un futuro en común". El pasado lo hace su idea religiosa, sus pautas sociales, sus mismos próceres, su lengua, sus hábitos, sus costumbres, su folklore. Nosotros podemos valorizar que toda Latinoamérica a excepción de Brasil tienen el mismo idioma y fueron alguna vez virreinatos del Río de la plata, virreinato del Alto Perú. De manera que aquellos que nos han colonizado tenían el mismo idioma, la misma religión. Es más: nosotros pertenecemos a este tercer mundo que no deja de existir y que tiene necesidades en común. Creemos que fuimos desde el comienzo explotados por los mismos Imperios. Seguramente también tenemos un destino en común. Aquí, aquello de "divide y gobernarás" ha sido muy bien aplicado por EE.UU.
En principio, Norteamérica habla en su totalidad el ingles, hablan un mismo idioma social y político y conforman un país. Nosotros, ¿porqué no podemos conformar un sólo país?. Creemos que lo que más interpreta la unidad mencionada es el nombre de Confederación Sudamericana, porque hay intereses de por medio y fuertes vínculos culturales e históricos. Bolívar y San Martín ya hablaban de esto. La gran confederación Sudamericana fue el sueño más profundo de Perón, es decir, unir a Latinoamérica, volverla poderosa y soberana.
La Fuerza Aérea Argentina, por nombrar algo que nos viene a la memoria, realizaba gratuitamente el mantenimiento de los aviones bolivianos. En varias oportunidades envió trigo a Bolivia sin costo alguno, como así también hubo gestos similares con el Paraguay, es decir que la idea estaba y sin duda el liderazgo debía ser de Argentina. Esto molestaba mucho a los países del norte. En un documental sobre Malvinas pudo leerse una frase muy significativa: "¿tal vez no sigue siendo la gran pelea del norte contra el sur?". Evidentemente hay una connotación de norte-sur que tendríamos que rever porque se avanza hacia el universalismo y el destino de la humanidad no se puede detener.
También están los intereses de los países y es ahí donde cobra forma el nacionalismo. El nacionalismo bien entendido no tiene que ver con un partido político, ni con ningún sector en especial, tiene que ver con la nación. Cuando decimos nación no estamos hablando de dos o tres edificios y algunos sillones para los cargos. Estamos hablando de un pueblo: del pueblo que está detrás de su realización como nación. Estos intereses no pueden ser negociables.
Suscribámonos a la globalización o a cualquier otra pauta internacional entre otros pueblos siempre y cuando nos convenga. Si nos tocara perder una vez, para luego poder ganar definitivamente es posible entenderlo, pero, ¿porqué siempre tienen que perder los mismos a lo largo de tantos años de fracasos?.
Si hubiera una confederación regional latinoamericana la capital sería Argentina. San Martín podría haber gobernado los destinos de Perú, Chile, Bolivia o de Uruguay y de Argentina. Tenía un idea libertadora realmente. San Martín el padre de la patria, cumplió el rol que históricamente le fue asignado. Nunca lo obnubiló el prestigio que le dio su misión libertadora. En cambio, hubo otros que se convirtieron en patrones de los países liberados. Estos pueblos sólo cambiaron de dueño.
Hay dos referencias históricas muy importantes, una es el nacimiento del Peronismo. Ningún otro país latinoamericano tuvo un movimiento autóctono político como el Peronismo. Otra cosa muy importante y más reciente es la guerra de Malvinas. A nosotros nos han descalificado permanentemente: entre otras descalificaciones la de ser "muy europeizados". Tal vez las criticas son digitadas, no son sinceras. Pueden decirnos de todo, pueden criticarnos por este hecho, pero las realidades, los rumores y las campañas están aplastadas por el peso de la realidad. La realidad irrefutable fue que Argentina combatió con Inglaterra por su soberanía sobre Malvinas. México entregó gran parte de su territorio a EE. UU., no lo volvió a reclamar, España nunca combatió por el Peñón de Gibraltar, Italia nunca sacó de Sicilia las bases militares norteamericanas. Nosotros, sumamente criticados por los enemigos de adentro y de afuera, con un gobierno ilegitimo como lo fue el de Galtieri reclamamos ante una potencia mundial lo que por derecho nos pertenece. El pueblo se encolumnó detrás de la causa Malvinas y combatimos por lo que aún sigue siendo una causa nacional de la cual participa en pleno el pueblo Argentino.
Un nombre insoslayable en nuestra búsqueda de ser como nación es el de Don Juan Manuel de Rosas. Rosas era el presidente de la Confederación Argentina. Su idea era el respeto a los caudillos locales, a los caudillos que estaban distantes. Existía el respeto por caudillos de otras latitudes que otrora conformaban la Republica Argentina. En la Confederación Argentina la idea era mucho más abarcativa pues comprendía todos los virreinatos. La idea era conformar una zona fuerte de criterios y objetivos similares. La fortaleza de la región era el valor o la característica que no debía faltar pues permitiría la sobre vivencia ni más ni menos ante cualquier conflicto de intereses con otra nación ante el paso del tiempo. ¿Porqué no imitamos a San Martín, a Rosas y a Perón o a otros caudillos y héroes que dieron identidad a muestro país y nos potenciaron como nación?. No podemos conformarnos con ser mediocres, con ser "más o menos", o lo que es peor, con ser satélites de los poderosos. Aquí cabe reiterar que son los símbolos los que en la vida diaria nos hacen pertenecer a determinado grupos. Esos símbolos, como dijimos anteriormente, son los que dan el perfil de los pueblos que integran una nación.
Para abrazar un sincero universalismo tenemos que partir de una identidad nacional concreta y real, sino incurriríamos en un falso universalismo. Seria despersonalizarnos, alterar nuestra identidad. En esta línea de pensamiento, la ser nosotros mismos, debemos buscar el sustento de todo aquello que promueva nuestra identidad. El uso de los símbolos ayuda a este objetivo. En este aspecto el Peronismo ha sido muy característico. Su identidad esta muy entrelazada con su simbología: las banderas, los próceres, los escudos, los mártires y héroes son el distintivo que nos diferencia profundamente de otros movimientos políticos, muchos de los cuales por carecer de sustento y símbolos terminaron traicionando la doctrina que decían profesar.
Superación y Voluntad
Podemos hablar un largo rato sobre este tema. Sabemos que la voluntad existe, la capacidad de planear también. Pero tiene un orden y una prioridad, esa prioridad es la voluntad. Si nosotros tenemos el deseo en primera parte de cambiar nuestra realidad personal, grupal o comunal y ese deseo se convierte en algo suficientemente grande como para motorizarnos es ahí donde "juega" la voluntad y la convicción. Cuando podemos accionar la voluntad despierta sistematizamos el esfuerzo, y por medio del esfuerzo, podemos cambiar la realidad. Cabe mencionar a un poeta que en otras latitudes hubiera podido ser más galardonado, hablamos de Pedro Bonifacio Palacios "Almafuerte", cuando dice: "no te des por vencido ni aún vencido, no te sientas esclavo ni aún esclavo, y puesto el espolín piénsate bravo, y no pidas cuartel ya mal herido", y dice al terminar el poema, "todos los incurables tienen cura cinco segundos antes de la muerte". Esa idea de que todos los incurables tienen cura cinco segundos antes de la muerte, es una receta espiritual. Observemos que está enmarcada en la percepción de un poeta y no en una religión, lo que la hace más abarcativa aún.
Concebirlo, sentirlo y tener la voluntad para plasmar esto como una realidad, es lo que lo hace posible. Ahora podemos analizar hasta qué medida la realidad se puede trastocar o no, y la pregunta que corresponde es: ante la duda, ¿vamos a esperar que las cosas materiales, que la pobreza, lo vulgar nos aplaste nos arroye? o en caso contrario, ¿vamos a compartir con nuestros semejantes la idea de que todos los incurables tienen cura cinco segundos antes de la muerte?.
Sin duda en política siempre decimos con cierta convicción que no hay que ir más abajo que las utopías. A veces sabemos que son muy difíciles de aplicar pero también decimos que una doctrina o una persona que no tenga sueños utópicos no vale la pena que se coloque frente ninguna empresa. De nada sirve que tome un micrófono, o que escriba un renglón. La necesidad de abrazar las utopías es sustancial. El criterio que tenemos que usar para ser partes dignas de gente que milita con la doctrina justicialista es abrazar y hermanar este pensamiento con nuestra acción cotidiana. En definitiva el hombre es un ser perfectible, y la idea es ir tras esa perfección. En términos políticos es mejorar la condición de vida de los demás, en términos sociales es el compartir, en términos intelectuales es el afinar la puntería para saber dónde tenemos que atacar, y cuál es el enemigo que tenemos que superar o destruir. El objetivo sigue siendo el mismo: un pueblo feliz, una nación soberana, un hombre que se realiza en una comunidad organizada.
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